

Sin embargo, necesito leer cosas que no tengan que ver con hormonas, tratamientos, bochornos entre otras cosas, así que saqué de la biblioteca American Splendor y ahora no sé (en serio) si voy a terminar estoy completamente obsesa. Harvey Pekar es un genio... obscuro, brutalmente honesto, deprimido, pesimista que resulta invariablemente encantador. Las historias no podían ser ilustradas por alguien más que Robert Crumb. Leer American Splendor es uno de esos placeres que duele y que por lo mismo resulta irresistible.

Comienza el libro con una disertación sobre su nombre, lo que reafirmó mi actitud hacía aquellos que me piden repita mi nombre mil veces, los que lo escriben mal, los que lo pronuncían mal, denotanto un racismo sublime y sistemático hacía todos los que no se llaman Bob Smith o Pamela Johnson. Mi nombre me ha costado horas interminables de filas en oficinas, rechazos en trámites y la satisfacción de decirlo con el más puro acento chilango, ante las caras de confusión de algunos, cuando me piden que lo repita...
I am soooo over this.